¿Caer mal o bien?
Hay gente que cae pésimamente mal y gente que cae elocuentemente bien.
También hay gente que puede estar más cerca de un extremo que del otro.
Los matices.
Pero esencialmente, ya que acabamos de decir algo al respecto, digamos que están los primeros, los segundos y los terceros.
También podríamos decir, dado especialmente que se puede decir cualquier cosa, que en esta cuestión no hay una determinación absoluta. Más bien existe un cierto dinamismo que muestra a los sujetos desplazándose en todo o en parte hacia uno de los extremos, e incluso hacia el medio.
O sea, que habría tres fuerzas. Dos de los extremos y una del medio.
Y que los susodichos, si bien tienen una predisposición que puede ser notable sobre su característica posición en esta cuestión, están inmersos en cierto dinamismo sobre la materia que no los concluye.
No los define.
Es decir, que tiendan a desenvolverse en un extremo no significa que queden fijados allí de una vez y para siempre.
Creo que esta perorata existe para comprender por qué la esposa de un amigo se refirió al susodicho diciendo que siempre cae mal.
Y por qué carajo a ese buen amigo le terminaron dando la peor cochera de todo el balneario.
Situación que podría dilucidarse si uno explora en profundidad este tipo de cuestiones.
Y luego advierte ciertos recursos, trucos y actitudes convenientes, para que quien sufre de este mal y de sus consecuencias tenga la oportunidad de reordenar su manera de ser en la materia y no padecer los perjuicios del caso.
Dependerá obviamente de su voluntad y de su compromiso con esta materia.
Pero, a no dudarlo, puede fundarse un hombre nuevo.






No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Podés dejar tu comentario como usuario de Blogger, con tu nombre o en forma anónima. Seleccioná abajo.