jueves, 30 de julio de 2009

Hay Música


M
uchas veces vengo a escribir para tratar de calmar las ansias.

Mis esporádicos encuentros con la escritura son una suerte de danza que recompone la inquietud para procurar la calma.

Bailamos?

Mmmm…

Hoy no.
.



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lunes, 20 de julio de 2009

Cien Amigos


El otro día vi varias miradas incrédulas cuando hablé en una charla sobre la amistad.

Noté que mi entusiasmo y convicción no lograba convencer al compromiso que ciertas personas parecían tener con el escepticismo.

De todos modos reafirmé el concepto, saqué pecho y hablé con voz grave…

- Es perfectamente posible construir cien amigos o más –dije.

Generalmente el énfasis procura ser movilizador, nunca dañino. Pero sospecho que despliega cierta incomodidad íntima que puede ser perturbadora porque debe permanecer silenciosa.

El precio del silencio luego lo paga uno en las charlas de pasillo. Porque el escepticismo va a poner en boca del asistente incrédulo los párrafos que fundamentan su posición.

De todos modos procuré transmitir mi idea con la mayor claridad posible. Siempre con el convencimiento de que puede incidir positivamente en los demás.

Construir el concepto de más amigos e impulsar la idea de ampliar el número de compañeros de la vida no puede hacerle mal nadie.

- Los vínculos se basan en la conversación. Antes estábamos delimitados por los ámbitos presenciales pero ahora extendimos la posibilidad de conversar permanentemente. Como tenemos 24 hs. de radio y tv, tenemos ahora también 24 hs. de conversación.

Palabras más o menos, intenté transmitir la idea de que podíamos extender nuestro número de amigos gracias a la potencialidad de las nuevas tecnologías. Porque nos permitían compartir momentos facilitándonos escenarios de conversación.

- Es cierto que ya podemos tener muchos más amigos que las generaciones que nos precedieron. Y con el tiempo pienso que es muy factible que podamos tener cien amigos o más –pronostiqué.

Estoy seguro que varias personas no creyeron en esta posibilidad. Piensan que sólo se puede tener 3, 4 o cinco amigos. Que el resto son conocidos. No son amigos. Y que nadie puede tener más de esa cantidad, porque es así. Porque siempre fue así.

Es cierto, Tienen razón.

Seguramente con el tiempo van a poder comprobarlo.

Otros pensamos que vamos a ampliar nuestro número de amigos. Estamos felices al creer que podemos tener cien o más. Que nuestra vida se va a enriquecer notablemente por nuevas amistades positivas y reconfortantes.

También es cierto, tenemos razón.

Seguramente con el tiempo vamos a poder comprobarlo.


*Feliz día a mis amigos de siempre, de internet y a mis potenciales amigos!



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jueves, 16 de julio de 2009

Desde la Ventanilla


Tengo ganas de volver a escribir como lo hacía hace varios años. Me permitía olvidarme de la simpleza y dejar avanzar los párrafos en búsqueda de verdades. O bien pasajes reconfortantes que generaban ciertas articulaciones de palabras con ideas.

La simpleza ha devorado quizás lo exponencial del intelecto. Aferrado a la claridad y el entendimiento es posible que haya atentado contra ciertas pretensiones prometedoras y difusas.

Permitirme recuperarlas al menos en un texto no creo que subsane el olvido. Aunque será tal vez una búsqueda de recomponerlo a partir de intentos quizás fallidos, que me lanzan renglón tras renglón a persistir en el juego.

Sólo librándose a los párrafos, permitiéndose la expresión sin miramientos es posible que se configure el texto que siempre queremos leer. Aquel que por una razón u otra se insinúa con recurrencia ante nuestros ojos, pero termina evadiéndose para que lo intentemos de nuevo. Lanzándonos una vez más a la escritura, como una búsqueda para alcanzar ese estado escurridizo de verdad que siempre se ausenta.

A veces dan ganas de escribir y avanzar sin mayores contratiempos. Sería algo así como cruzar la calle sin mirar hacia los dos lados. Asumiendo el riesgo que supone el nuevo paso y la expectativa que presenta la invulnerabilidad incierta.

Al escribir creo que vamos descubriéndonos. Emergen desde el interior ideas acalladas y se revela en el momento impensado la persona que llevamos dentro. Tal vez sea un bailarín, una estrella de cine, un niño o un maestro. Pero es siempre un conjunto de naturalezas humanas que confluyen en una dimensión que culmina expresándose, materializándose ante la vista de un lector que se encuentra muchas veces desprevenido. Lanzado a la suerte del próximo párrafo, que se anuncia con presencia prometedora para que persista en la lectura.

Un niño.

Esencialmente la elección estratégica llegó hace tiempo y no dudé en tomarla. Creo en la intensidad de la niñez y la majestuosidad de algunas dimensiones que encuentran su vivacidad en esa etapa de la vida. Los sueños, la imaginación, la creatividad son exponenciales y gloriosos en la niñez. Conviven con una intensidad que tal vez mengua con el paso de los días para ser ocupada por nuevas dimensiones producidas por una vida más práctica y menos esencial. Como negándose a los fundamentos del ser humano que persisten bajo miradas amenazadoras que buscan desalentarlos, por vocación de justificaciones compartidas o sustentos de objetividades de valor que encuentran eco entre los deambulantes.

Protesto contra la denigración de los estados reconfortantes de la niñez. Las explicaciones recurrentes de valores objetivos que deben ser revisados. Los sueños que menguan en quienes avanzan con el transcurso del tiempo, el atentado persistente que resiste la imaginación y las voluntades maliciosas que cuestionan las creatividades hasta silenciarlas.

Quizás sólo se trate de que todos recuperemos al niño que saluda con una sonrisa desde la ventanilla.

Cuando pasó el colectivo.




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jueves, 9 de julio de 2009

You Are Not Alone - Michael Jackson

No publico la canción para abrir juicio sobre este artista. Simplemente la comparto porque me parece extraordinaria.




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miércoles, 1 de julio de 2009

El Saque de la Muerte


Mucho se ha hablado, aunque pocos lo conocen.

Empezó hace unos diez años y desde entonces se transformó en una suerte de leyenda pueblerina que despertó algunas charlas parroquiales.

El tiro era de difícil precisión. Certero, dinámico, movilizado por un zigzag que lo impulsaba hasta el esquinero para propulsarlo luego en una dirección siempre incierta.

Palabras más o palabras menos, las descripciones merodeaban por ciertas características recurrentes que buscaban comprender el fatídico saque.

Pero la definición absoluta era sólo la experiencia vivencial que sentía cada una de las víctimas del entuerto.



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