domingo, 24 de abril de 2011

La vida sin ti


Es extraño ver como la gente se distrae en circunstancias menores.

Nadie habla de la muerte.

De algún modo se vive la cotidianeidad enfrascado en nimiedades. Que anuncian ciertas jerarquías pero desvanecen frente a lo verdaderamente relevante.

La muerte.

Así transcurren los tiempos por las calles, los negocios, los micros que viajan a cualquier parte, los cuerpos que van de aquí para allá…

Un frenesí de vivencias para agotar las posibilidades que ofrece el presente. Para garantizar intensidad y honrar el ahora, como la única certeza a la que se dispone el ser.

Mientras el tiempo avanza irremediable. Gastando la posibilidad de construir la alternativa de quienes quieren permanencia. Aquellos que descubrieron el cielo en la tierra y desean arraigarse.

Por qué irse si aquí se puede estar tan bien. Se han hecho los duelos de las personas significativas. El cielo está repleto de estrellas, la posibilidad de evolucionar se percibe infinita…

El deterioro físico puede revertirse.

Es extraña la aceptación de la muerte que siempre vence. Que por su historicidad y naturaleza invita más a la sumisión. A la resignación. Que al enfrentamiento.

La única posibilidad que nos da para superarla es el tiempo.

Que a juzgar por lo que se ve, no se está aprovechando.
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domingo, 17 de abril de 2011

El Dedo Acusador


Es llamativo como un dedo acusador está haciendo de las suyas.

Se maneja a voluntad y de repente se presenta. Para advertir que tal o cual cosa está muy mal. Que es una barbaridad que ocurra esto o aquello. Que son Juancito o Pedrito los que tienen la culpa.

Los causantes del despropósito que deben ser ajusticiados.

El dedo acusador no escatima agravios. Se envalentona casi siempre desde el anonimato. Observa a su víctima y arremete. Con toda la furia inusitada.

Es notable observar cómo se percibe su agresión. La intención dañina y maliciosa que procura.

¿Para qué sirve el dedo acusador?

Tal vez para destilar rabia, impotencia o veneno. Para evadirse de la responsabilidad. Para echar culpas y aliviarse.

No sé.

Habría que inmiscuirse en las procedencias de su inconsciente. Profundizar en la subjetividad que lo incita. Lo provoca hasta manifestarse. Y lo alza con determinación.

Pero yo no creo en el dedo acusador. Por mediocre, maleducado y traicionero.

Creo mucho más en quien apunta.

Porque mientras el dedo acusador critica, su víctima trabaja. Y, aunque no trabaje…

Seguro que algo más productivo está haciendo.
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sábado, 9 de abril de 2011

Mi Enojo


Me enojo con razón. Con motivos.

Hace unos minutos que sin querer me descubrí. De repente enojado.

Por algo será. Pienso.

El enojo no puede ser una energía caprichosa que comienza incipiente. Para cobrar luego notoriedad.

Y apoderarse de mí.

Siempre hay algo. Un hecho, una acción, una idea.

Algo que lo incentiva. Lo alienta a emerger. A cobrar vida y tomarnos de repente.

Apresarnos en ese malestar que nos provoca. Que se apodera de nuestro ser.

Porque ese es el punto central de estas circunstancias. El apoderamiento que de improviso ocasiona el enojo.

Siempre cuando menos lo esperamos.

Fugaz y decidido.

Hace de las suyas. Cuando apenas lo advertimos y luego lo observamos.

Sin saber con claridad el motivo.

Pero lo observamos. De cerca.

Para que no vaya más allá de lo permitido.


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Escritos de la Vida - Juan Valentini     *Juan Valentini es autor de "Escritos de la Vida", disponible en papel y ebook



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sábado, 2 de abril de 2011

Cuestión de Ser


Yo no sé qué puede pasar el minuto siguiente, la hora siguiente.

Tampoco voy a hablar del aquí y ahora. Que la vida es perfecta.

Que somos paz y amor.

Apenas si me entretengo un rato. Para hacer una pausa, siempre dentro del bienestar.

Porque sospecho del sacrificio. No dudo.

Sospecho.

Aunque creo en el esfuerzo. El propósito que imprime de vitalidad al ser humano. Lo lleva a alzar sus brazos y caminar con paso firme.

Porque el mundo se abre paso cuando alguien camina decidido.

Las circunstancias se doblegan, o redimen a los pies. De quien obra con determinación y propósito.

Más allá de las implicancias. De las consecuencias del resultado.

Que siempre puede generar algún reparo razonable. De quien levanta la mano y lo observa todo. Para advertir los aciertos, las consecuencias de los menesteres y especialmente los vaticinios que desencadenará el cometido.

Mirá vos.

Es así como se orquesta el mundo. Se pasa de la elucubración a la realidad. Se produce el traspaso de lo abstracto a lo objetivo.

Inventando el mundo ante los ojos de los demás. Que aplauden o chiflan.

Se ponen de pie y se sientan.

De modo que todo se reduce al ser decidido.

Que camina a paso firme.
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