viernes, 15 de febrero de 2013

Despojado


Hace tiempo que me olvido todo.

Las llaves, el teléfono, la billetera...

Todo.

Me doy cuenta a los pocos minutos. Entonces siempre me pregunto si lo olvidé o en verdad lo perdí.

Aparece la duda.

Me detengo.

Pienso.

Me esfuerzo por recordar los últimos momentos. Las circunstancias en las que visualicé por última vez al objeto. (leer más)

Puede ser que lo haya olvidado, o puede ser que lo haya perdido.

Me inquieto un poco. Me empeño en visualizar lo que siempre queda difuso atrás. Para visualizar luego con esmero hacia adelante.

Ahí comienzo a desencadenar un análisis estratégico para recuperar lo perdido. Imagino caminos, acciones...

Me dejo atrapar por planes más o menos afortunados, que se encolumnan hacia una clara intención: recuperar lo extraviado.

De repente pienso que otra vez me encuentro embrollado en situaciones imaginarias que exceden a la realidad.

Con tantas cosas por delante, siento que pierdo el tiempo. Que no puede ser que otra vez esté embrollado con estas circunstancias. Que debo volver al presente para no dejar pasar la vida.

Cierta energía positiva irrumpe como cómplice. Me tranquiliza y determina sin ninguna prueba que el objeto ha sido olvidado donde pronto lo encontraré.

Así será.

Pasaron alrededor de uno o dos minutos desde que quedé su subsumido en un mundo simbólico. Y entré por inercia en toda esa historia repetida.

De golpe vuelvo a la realidad, con la certeza de que nada ha pasado.

2 comentarios:

  1. Sucede con los objetos... kas cosas... también con personas, solo que no se corre en el mayor de los casos con la misma suerte de reencontrarse con la perdido. Como siempre, todas tus publicaciones me hacen pensar... analizar... buscar diversidades y similitudes en lo que escribes, (ese mundo maravilloso)y mi vida personal.
    Gracias Juan Manuel, cada dia tengo mas ganas de leer tu bibliografía. Sañudos y gracias por plasmar en tan pocas palabras la vida misma, de esa manera tan sintética sin dejar de ser profunda.

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  2. Muchas gracias por compartir tu comentario y rescatar el espíritu de los escritos. Saludos!

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