miércoles, 23 de marzo de 2011

Astucia e Inteligencia


He notado ciertas disidencias entre la astucia y la inteligencia.

Es notable como esas diferencias esenciales pueden percibirse con cierta atención.

De modo que al bucear sobre ellas. Al inmiscuirse para escrutarlas, emerge la naturaleza de las mismas. Anunciándose y haciéndose visible frente al espíritu curioso de quien pretende observarlas.

Antes pensaba que la astucia era una virtud. Un conjunto de rasgos que participaban de la personalidad y posibilitaban lograr resultados.

Pero me equivoqué.

La astucia tiene sus menesteres, sus dolores de cabeza. De modo que el astuto queda siempre como maniatado de elucubraciones que lo perturban. Porque le generan energía y atención, mientras que lo convocan a sostener una actividad mental que parece productiva a sus fines, pero inconveniente para su bienestar.

Es el astuto el que paga el precio de la elucubración. De sus vicisitudes que le posibilitan tal vez diseñar realidades. Vivenciarlas, con suerte. Siempre experimentando la disociación.

Caro. Pienso.

La mente entre mentiras, conversaciones solapadas, engaños más o menos evidentes.

Una catarata de actividad para la cabeza. Que culmina cesando en el placer de estar tranquila.

La astucia no hace a la persona virtuosa en diversas circunstancias. Por el contrario culmina manifestando la imposibilidad de que la persona obre con claridad, honestidad e integridad.
De manera que revela cierta denigración del ser humano. Una suerte de versión empobrecida de la calidad a la que puede arribar una persona.

Y genera la peor de las traiciones que alguien puede acometer. La imposibilidad de hacerse cargo de quien realmente es.

Triste.

Pienso que la inteligencia en cambio es una instancia superadora de la astucia. Porque la persona obra con las manos limpias. Presenta el porqué de su pensamiento. Muestras las cartas y sus expectativas. Habla con claridad, honestidad.

Se puede hacer cargo de sí mismo.

Es la inteligencia una virtud a la que debemos aspirar desde nuestra cotidianeidad. Desde cada acto y palabra. Desde cada gesto.

La inteligencia genuina no tiene dobleces.

En la asunción de la integridad está el bienestar. La paz y calma para la mente.

La versión más respetable de la condición humana.
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5 comentarios:

  1. Hola. Felicito al autor del Blog, pues, he buscado información en Internet sobre la astucia y la verdad es que muy pocas la que resulta de utilidad. En el caso de este artículo me parece útil, pues, presenta un punto de vista digno de considerar pero que también amerita precisiones.
    En el artículo veo que el autor compara la inteligencia con la astucia y considera como más favorable a la primera al punto de señalar que el astuto se puede meter en problemas psicológicos internos precisamente por serlo. Señala que la astucia aleja a la persona de la integridad y que la inteligencia se caracteriza por implicar un juego limpio. Lamentablemente, no puedo coindicir con todos los aspectos. Al compararse la inteligencia y la astucia debe hacerse con la objetividad de destacar lo que las particulariza y no la de emitir juicios de valor. Tanto las astucia como la inteligencia son útiles al ser humano, pues, de modo diverso ayudan a su sobrevivencia. Ahora bien, no me parece adecuado considerar que toda astucia sea carente de integridad ni que la inteligencia siempre funcione de modo ético. En el mundo las ONGs han tenido que ser astutas ante los distintos Estados para seguir funcionando en pro de los intereses del ser humano así incomode a determinados gobiernos. Por su parte, el sistema de los campos de exterminio de los Nazis constituyó una espantosa muestra de como la inteligencia y la racionalidad pueden servir a la más grande y despiadada maldad. Los campos de exterminio Nazis se montaron sobre bases de cálculo económicos, estadísticos y mnatemáticos, con un plan, una meta inhumana y una operatividad pasmosa que requirieron el uso de la inteligencia pero de un modo perverso.
    En consecuencia, tanto la astucia como la inteligencia pueden servir al bien como al mal y producir efectos con o sin integridad.
    Como lograr entonces que prevalezca el bien? Eso nos lleva al plano de la ética y nos saca de la psicología que como ciencia debe estudiar la inteligencia y la astucia objetivamente. Es la etica de cada persona la que hace que use tanto su astucia como su inteligencia para el bien o para el mal. Es muy reduccionista echarle la culpa de todo a la astucia, pero si se puede señalar que hay dos tipos de astucia: la que sirve para entrampar a los demás y la que nos permite no caer en las trampas que nos pongan y avanzar pese a los obstáculos malintencionados que nos pongan en el camino. Gracias por permitir que se exprese la opinión de los lectores.

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  2. Hola. Me parece muy importante el artículo, pues, presenta un punto de vista sobre el tema de la inteligencia y la astucia digno de considerar. Según el autor la astucia nos aleja de la integridad e incluso coloca al astutos en una situación de problemas psicológicos a la vez que señala que la inteligencia actúa o implica actuar de un modo respetable, sin engaños ni dobleces con lo cual parece que la inteligencia siempre va de la mano con el bien.
    Lamentablemente, no puedo compartir tales señalamientos. Al compararse la astucia y la inteligencia, que son temas propios de la psicología, debe hacerse con objetividad para establecer planteamientos científicos eventualmente revisables y no estableciendo juicios de valor.
    Tanto la astucia como la inteligencia son mecanismos o recursos psicológicos con los que el ser humano cuenta para su sobrevivencia, sin embargo, ello no significa una relación directa con el bien o el mal.
    En el mundo las ONGs han tenido que ser muy astutas para seguir existiendo y defender intereses humanos claves aun en contra del desprecio y molestias con que las molestan determinados países con sus gobiernos.
    A su vez, los campos de exterminio Nazis fueron creados con base en cálculos económicos, estadísticos y matemáticos, con una meta monstruosa, un plan de funcionamiento y una refinada operatividad de escalofriante precisión lo cual solo puede explicarse con que hubo mentes humanas que usaron su inteligencia de un modo perverso para crear semejantes monumentos a la maldad.
    Entonces, la astucia y la inteligencia pueden servir tanto al bien y la integridad como al mal y a la depravación humana. Es poco analítico decir que toda culpa sea atribuible solo a la astucia.
    Si salimos del mundo real y pasamos al mundo ideal y de la ética cabe preguntarse: Cómo hacer, entonces, que prevalezca el bien? Se puede responder que eso depende de la ética interna de cada persona, pues,tanto el bien como el mal son fuerzas que están en el ser humano desde siempre y el ser humano ve y hace la lucha entre ellas pero con los mismos recursos.
    Creo que, entonces, se pueden distinguir dos tipos de astucia: 1) la que sirve para entrampar a los demás y lograr sin piedad lo que deseamos y 2) la que sirve para no caer en las trampas, no ser marionetas de otros y así avanzar en el camino hacia las metas del bien por más obstáculos malintencionados que nos coloquen.
    Gracias por permitir que expresara mi opinión.

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  3. Muchas gracias por compartir tus interesantes apreciaciones y contribuir a la reflexión. Saludos!

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  4. Hola como estan todos mi nombre es katherine castro. Yo considero que la inteligencia y la astucia son dos cosas diferentes pero que unidas forman un conjunto perfecto; la inteligencia es una capacidad, una habilidad de pensar con razonamiento un pensamiento abstracto de resolver problemas, aprender con rapidez etc. La astucia es la habilidad de actuar con cautela, estar en alerta. Dice en la biblia que tenemos que ser mansos como la paloma y astutos como la serpiente. Esto me lleva a pensar que la astucia no tiene nada que ver con enganos ni mentiras, lo que lleva a enganos y mentira es la maldad pero dios no nos manda a que actuemos con maldad sino con cautela lo que significa astucia.

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  5. Hola! Muchas gracias por compartir tu comentario. Saludos!

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