miércoles, 15 de junio de 2011

La Chusma


Me han llamado la atención ciertas lógicas que se apoderan de algunas personas. Que luego las inmiscuye en preguntas e indagaciones improcedentes.

De repente la persona se encuentra subsumida en un extraño propósito. Es como si cierta energía la arrebatara para exigirle su cometido. El entendimiento, la claridad o el descubrimiento del otro.

La persona abre la boca entonces con predisposición y entusiasmo.

Pregunta.

Advierte suposiciones, respuestas…

Insiste.

Mientras uno a veces piensa qué hay detrás de su propósito. Y supone que detrás de la entusiasta inquisición hay una falta de vida.

Pero no dice nada, por supuesto. Apenas resiste la embestida de las preguntas persistentes, que han llegado hasta aquí para abordarlo. Ponerlo frente a la pared y escrutarlo.

Suelo percibir que los más astutos de esta estirpe se desalientan pronto. Pero otros, los más brutos y chismosos, redoblan la persistencia.

Entonces uno procura escaparse como sea. Mientras el otro busca aprisionarlo.

Definirlo, quizás para quedarse tranquilo. O decirle a la vecina. Contarle vaya a saber a quién semejantes insignificancias.

Quizás es porque han elegido una vida esperable y definitiva. Y los inquieta la posibilidad de elección de alguien que escapa a lo que les pertenece. A su verdad relevante y elocuente.

No sé.

Me resulta extraño observar personas que ven la vida con puntos y comas. Con párrafos clarividentes, sucesivos y previsibles.

Como si una cosa debiera seguir a la otra. Y las posibilidades del existir fueran preestablecidas.

Absolutas.

Me aburro de sólo pensarlo. Me canso de sólo escribirlo.

Pero contemplo sin ánimo de indagar. Para evadirme de esta inquietud que hoy me convoca.

Será que creo en la innovación, la creatividad y la libertad para crear la vida.

Aunque respeto por supuesto las vidas previsibles y definitivas.

Me pregunto si esas vidas habrán sido orquestadas desde la propia mirada. O desde la mirada de los demás.

Pero no me inquieto mucho más que eso.
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miércoles, 8 de junio de 2011

La Suposición


La suposición puede tener dos vertientes.

La positiva, que es la deseada. La que se disfruta.

La negativa, que es perversa.

Una muestra el sol despejado. Las mariposas que revolotean en el jardín.

La otra aniquila el alma.

A mí me ha pasado transitar por las dos. Renacer en la ilusión y sucumbir en la tristeza.

Ocurre que a veces la suposición es superada por la verdad. Es en ese momento, en ese preciso instante, que transmuta en certeza.

La intuición, las palabras, las circunstancias, operan como transfondo para sostener la suposición.

Pero cae como una hoja suspendida en el viento.

Siempre es cuestión de tiempo.
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jueves, 2 de junio de 2011

Mi punto de partida


V
engo a la escritura como una posibilidad de observar, indagar, descubrir o esclarecer. Tal vez lo que motiva es la búsqueda más que el encuentro. La expectativa del hallazgo y el anhelo del descubrimiento.

Como un explorador, busco. Y a veces encuentro.

Otras veces deambulo, recorro la zona, ando en rodeos. Vuelvo a casa porque hace frío.

Salgo al día siguiente cuando aparece el sol.

O me quedo en casa, viendo televisión. Trabajando. O con los juguetes.

No podría ahora precisarlo. Es ese fluir espontáneo el que de alguna manera se impone. Despierta la idea para movilizar al cuerpo. Que luego asiste a distintas circunstancias.

Es cierto que no procuro asentar tesis. Entregar la síntesis impoluta, clarividente.

Aquella que ante los ojos de los demás develan elocuencia. Cierran la posibilidad de una observación diferente. Dejan un punto definitivo.

Apenas procuro movilizar la reflexión, como una posibilidad lúdica que tiene ciertas pretensiones.

Es por eso que me reconfortan algunas aproximaciones razonables, que me permiten querer seguir viviendo este juego.

Y procurar una nueva partida.

De modo que celebro que otro observe con atención, tome la posta y enriquezca mi mirada.

Los ojos del otro iluminan las oscuridades que mis ojos quizás no ven.

Y uno se enriquece cuando hay otro que también juega a entender.
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sábado, 28 de mayo de 2011

Rodeado


Una de las principales elecciones que debe hacer la persona, es decidir con qué personas compartir la vida.

Esta facultad propia e indeclinable incide sobre la realidad futura. Nos impulsa al mundo en el que luego vivimos.

Y cuando miramos a un lado y al otro, estamos rodeados.

De lo que elegimos.

En mi caso, los buenos.

Eso es lo que elegí hace tiempo, cuando adquirí mayor consciencia sobre las implicancias de esta decisión. Desde entonces obro con la certeza que aniquila la duda.

Hay brillantes, inteligentes. Rápidos y lentos. Decididos, indecisos.

Altos, bajos. Jóvenes y viejos.

Testarudos y flexibles. Malhumorados y sonrientes.

Tengo chicos, adultos y ancianos.

De River, de Boca, y también los que no le gusta el fútbol.

Los que saben todo y los que nunca podrían afirmar nada. De izquierda, de derecha, de centro. Y algunos de diagonal.

Ricos y pobres. Trabajadores y haraganes. Sociables y solitarios. Alumnos, profesores, secretarios.

Deportistas y sedentarios. Contentos, tristes y cambiantes.

Pero siempre buenos.

Porque ejerzo el valioso derecho de elegir. Para vivir en el mundo en el que quiero vivir.

Juancito adentro. Mirta afuera. Poli entra, sale Eduardo. Ingresa Martín, se va Paula. Entra Mariela, José, Mariano, Ricardo, Sandra, Mónica, Caro, María, Flavia, Tony, Diego, Silvina, Julián, Liliana, Juli, Mariana, Carolina, Belén, Natalia, Pablo…
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viernes, 20 de mayo de 2011

La Rendición


No sé si uno aprenderá tarde o temprano de qué se trata la vida.

Pienso que es difícil la graduación. Que la incertidumbre doblega a las certezas.

Y que apenas puede uno aspirar a ciertos atisbos de sapiencia que en el mejor de los casos puede disparar la reflexión. Alentarla dándole ánimo a un saber definitivo que siempre se ahuyenta.

Es así como pensador sigue a pensador. Libro a libro. Artículo a artículo.

Así que vivamos mientras tanto. Porque no hay tiempo para otra cosa. Ni se vislumbra descubrimiento.

En la profundidad de la reflexión no vamos a encontrar nada. Sólo cierta ilusión de entendimiento que es más espontáneo que permanente. Insinúa solvencia pero se degrada y trastabilla en la emergencia de otros pensamientos.

Disculpen hoy mi escepticismo sobre la contundencia de las explicaciones.

Les dejo mi respeto a los filósofos, espíritus inquietos y escritores que han procurado entender la vida.

No dejaré de jugar ni divertirme. Ni evadiré la curiosidad que me convoca.

Pero hace tiempo que entregué mi rendición a un fenómeno que nos entusiasma.

Y siempre nos excede.
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lunes, 2 de mayo de 2011

Marionetas de la Vida


Uno define su sistema de creencias y luego opera en consecuencia.

Hay una dinámica. Una resignificación. Claro. Pero ahí está el quid de la cuestión.

Es como una brújula que persiste en silencio para guiar los pasos. Lleva al cuerpo a comportarse de determinada manera. Y a veces uno ni percibe sus implicancias.

De modo que anda como una marioneta guiada por una mano invisible. Que lo trae para acá o lo lleva para allá.

Le da una intención de respuesta. Lo involucra en cierto proceder.

Se reafirma o se niega. No importa.

Puede a veces tener cara de feliz cumpleaños o estar triste. Pero la mano permanece haciendo danzar los hilos.

Todo esto ocurre mientras uno vive. Aunque a usted le parezca mentira.

Y aunque a mí. Realmente.

Debo confesar.

Me llame la atención.
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