La inseguridad personal
La inseguridad personal tiene que ver con la duda genuina sobre la valía de la persona.
Por oposición, la seguridad es la aceptación de quien uno es, asumiendo sus debilidades con la misma madurez que asume las fortalezas.
El inseguro vive en un estado de duda sistemática sobre sí mismo.
Por eso suele estar mirando al otro y procurando demostrar que es mejor.
En todos los aspectos imaginables o por imaginar.
Vive mirando al costado y necesita de algún modo convencerse de que es superior mientras que al mismo tiempo se esfuerza en demostrar que el otro es inferior.
Cuanto más insegura es la persona, mayor suele ser la necesidad de demostrar que es el mejor o supera al otro en lo que fuera.
El tema es que, por inmadurez, se aferra a la necesidad de imponerse como sea hasta en las cuestiones más ridículas.
Corro más rápido, por decir una de las tantas pavadas que atiende.
Aunque una precisión estructural mayor sería demostrar que es más avispado, valiéndose de las irrelevancias que fueran para procurar demostrarlo.
Pero en el fondo el empeño es posicionarse por encima del otro mientras hace el mismo trabajo para posicionarlo como tontuelo.
Porque la comparación funciona así.
Por eso el inseguro no solo procura posicionarse él, sino también degradar al otro.
La persona segura, por oposición, se desentiende de la comparación y su energía se orienta a su propia vida.
Si el otro corre más rápido, bien por él.
Si es más vivillo, buenísimo.
Está absolutamente desentendido de mirar al otro para compararse.
Sabe que siempre habrá alguien que lo supere en algo.
Asume así el principio de realidad, con la madurez necesaria para transitar la vida.
Al inseguro, en cambio, suele desestabilizarlo hasta la más ínfima nimiedad donde advierte que el otro lo ha superado.
Algo que ocurre con mucha frecuencia.
Lo sé muy bien.
Gracias a mi hermano, que me lo enseñó durante toda la vida.
Si te gustó este escrito, compartilo con tus amigos.
Leer Más...



