La desmentida
No sabría si es desmentida, oposición inquebrantable, contradicción auténtica o burda exudación de la inseguridad personal.
Pero no puede ser que si digo a, mi hermano diga b. Y si digo b, mi hermano diga c.
Y no solo eso, si digo a no solo dice que es b. Dice que es cualquier otra letra menos a. Porque a seguro no es.
Es algo muy particular que no le ocurre con mi padre, con quien tiene siempre la suerte de coincidir en todo.
Algo que más de una vez a mí no me pasa.
Maldición.
Entonces yo, ¿qué hago?
Observo.
Y cuando mi hermano dice a, para probar me alineo sutilmente y digo al pasar a. Como si no hubiera dicho nada.
Pero digo claramente la letra a, como había dicho él.
Entonces en ese preciso momento dice con absoluta determinación que no es a, que es b.
A a todas luces no es.
Y así es como mi hermano ha gastado su vida en parte, estando siempre en guardia, desmintiendo, contradiciendo y negando cualquier palabra que diga, perspectiva o conceptualización.
Es un férreo e innegociable opositor, que me escucha en demasía y se mantiene siempre en guardia con la intención inquebrantable de negar lo que diga, pueda llegar a decir o pueda llegar a pensar.
No importa.
Lo relevante es estar en contra con un compromiso y entusiasmo llamativos.
Es por eso que no sabría si es simplemente una desmentida, una oposición inquebrantable, una contradicción auténtica o simplemente una burda exudación de la inseguridad personal.




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