domingo, 22 de marzo de 2026

No es de extrañar…


No es de extrañar que Perico haya hecho lo que hizo.


De él no se puede esperar otra cosa.


Ya sabemos cómo es Perico.


¿En serio?


No lo creo, disculpen, pero me permito dudar.


Que Perico haya sido Perico no garantiza que Perico seguirá siendo Perico.


Eso depende de él, principalmente, y de su voluntad.


Y también, de fuerzas externas que tal vez no controle e irrumpan para sacar desde dentro de su ser vaya a saber a qué Perico.


Quizás un Perico desconocido hasta para él.


Además, habría que puntualizar que no tiene por qué reducirse a quien fue por trayectoria y antecedentes.


Podría rebelarse de sí mismo y renacer por propia voluntad.


Despojarse de quien ha sido para aventurarse a quien quisiera ser.


De modo que habría que aceptar que puede no ser quien creemos que es.


No tiene por qué ser una síntesis impoluta de su propia vida, ofreciéndole a los demás una previsibilidad tan esperable como definida.


No solo el futuro está abierto, sino su propio presente.


Porque, a juzgar por la naturaleza de los hechos, siempre está abierto su proceder.


Y puede escabullirse de las presunciones propias y ajenas en cualquier momento.


De hecho, si en verdad quiere estar vivo, debería mantenerse despojado de ellas.


Así que yo diría, en este meollo que quién sabe por qué nos convoca, que no se confíen en Perico.


Porque si bien es cierto que lo conocemos, está en sus manos ser quien ha sido o transfigurarse.


Y como bien se ha esbozado, y no es algo menor, puede suceder que ni Perico sepa quién puede llegar a ser Perico.



Si te gustó este escrito, compartilo con tus amigos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Podés dejar tu comentario como usuario de Blogger, con tu nombre o en forma anónima. Seleccioná abajo.