domingo, 19 de enero de 2025

¿Cómo tomar buenas decisiones?



Es razonable que todos queramos respuestas. De ahí el burdo truco de innumerables libros que afirman que siguiendo tales o cuales pasos alcanzaremos el éxito, seremos felices para siempre y obtendremos sin dudar todo lo que queramos.


Y si no son pasos, son claves que si uno lee con atención serían como peldaños infalibles que nos llevan por fin a liberarnos de los intríngulis que fueran, superar los obstáculos que caprichosamente existen o emergen de la realidad y alcanzar todo lo que se nos antoje.


Respuestas prácticas y efectivas.


No preguntas.


Por eso siempre pienso que para multiplicar lectores uno podría caer en ese burdo truco con la intención quizás consciente o inconsciente de embaucar a las masas.


E indicarles el camino.


De modo que fácilmente puede recibirse de un parlanchín que se las sabe todas y oficia de pastor autoproclamado para entregar verdades definitivas con la fuerza de la propia convicción y la sana expectativa de un inmenso público creyente.


Amén.


¿Cómo tomar buenas decisiones?


Más que entregar respuestas invito a asumir preguntas y la responsabilidad de hacerse cargo de ellas.


Creo en eso.


Esa es la pregunta que nos convoca y a diferencia de las síntesis impolutas y definitivas, que en definitiva dicen como son las cosas sin chistar, la pregunta invita a reflexionar.


Qué le vamos a hacer.


Es para buscadores, no vagos.


Hay que elaborar, dilucidar, ilusionarse con la posibilidad de darnos cuenta. De acceder a perspectivas más o menos convincentes que en definitiva nos digan…


Es por ahí.


Fijate.


Así que preguntémonos más que respondámonos.


Lo primero creo es la observación. La apertura sin rechazo a la totalidad de la información.


Escucho esto y también lo otro.


Miro esto y también lo otro.


Si no me gusta lo que escucho o miro y constituye parte de la realidad, no importa, Igual lo tengo que escuchar y mirar.


Trato también de mirar para adentro. Cuáles son mis auténticas motivaciones, mis deseos.


Mis verdades del ser genuinamente esenciales.


Soy eso.


Luego problematizo y finalmente elaboro con intención de resolver.


Es menester llegar a síntesis que sean las consecuencias de la elucidación y tengan congruencia con nuestros valores y con quienes somos.


Luego procedo y me embarco en el proceso dinámico de la realidad para reconfifigurar decisiones, maniobrar con la mayor destreza posible y surfear la vida.


Siempre firme en el carril que invita a ser quienes somos.


Si eso es lo que queremos.


Si no, podemos andar a los tumbos, moviéndonos de carretera y transfigurándonos a voluntad para extraviarnos de nosotros mismos.


Ser una suerte de patán o farsante, disidentes del propio ser.


Una desgracia que tiene varios adeptos.


Y si bien podríamos problemátizar la cuestión de la pregunta inicial y desplegarla con mayor profundidad, podemos creer que de esta manera enunciada en los párrafos anteriores, podemos tomar muy buenas decisiones.


Creo, no estoy absolutamente seguro.


Fijate vos.



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