martes, 10 de febrero de 2026

¿Cómo conocer al otro?


No crean que es algo tan fácil y sencillo.

Rescatar la apariencia es una cosa, develar la verdad de su alma es otra.

Neruda.

Decía que desentrañar al otro no es una cuestión fácil. En la superficie se puede dilucidar un poco, pero en las profundidades del ser es más difícil elucidarlo.

¿Por qué?

Primero porque somos todos seres en aparición.

Es decir…

Nadie está determinado. Con lo cual no puede decirse, es así.

Qué le vamos a hacer.

Ese “es así” es más mentiroso que cierto justamente por esta característica irrenunciable que revela que el ser humano siempre está siendo y nunca es.

Su historicidad puede ser un marco de referencia para conocerlo, pero la verdadera definición de su persona no se resuelve por su pasado sino por su presente.

La persona es en su accionar presente.

Quedémonos pensando un poquito esto.

Nos va a liberar de pretensiones y expectativas sobre el otro y nos va a acercar más a la verdad de la condición humana.

Porque muchas veces no sufrimos por lo que el otro es, sino por lo que esperamos que sea.

El pasado predice pero no define. Por eso, si bien hay una tendencia a lo esperable, también hay una clara imprecisión.

Aceptando esta perspectiva podemos descubrir mejor a quienes participan de nuestra existencia y a quienes se cruzan por nuestro camino.

Y no nos embaucaremos tanto queriendo definir a alguien que nunca podremos definir.

Por lo menos así, hoy, lo estaría viendo yo.

Aunque mañana, creo que también.


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