¿Qué hacer antes de morirnos?
Es como toda pregunta relevante existencial, una convocatoria personal e irrenunciable.
Porque determinar lo que habría que hacer en nombre de todos sería a todas luces un acto de abusiva arrogancia o desmedida convicción.
Apenas si uno con suerte puede inquietarse un poco y darse algunas respuestas que más o menos lo guíen como para alinear su tiempo de manera efectiva en los cursos de acción que considere convenientes.
Digo esto con los pies en la arena, viendo el mar.
Lo cual me hace pensar que voy bien.
Aunque como siempre, no estoy absolutamente seguro.
Pero estoy muy seguro, debo confesar.
Este mar y esta arena no mienten.
¿Entonces?
Aprovechar el tiempo sería un indicativo autoimpuesto. Y aprovecharlo siendo quien uno es. No va a andar adosándose máscaras y el esforzado trabajo de pantomimizarse para ser un simulador que se orqueste a las necesidades o exigencias ajenas y se distancie de quien auténticamente es.
Eso no.
Lo primero es, desde mi punto de vista, ser.
Y cada uno es como auténticamente le sale ser.
Si va para allá, va para allá. No lo jodan diciéndole que en su caso sería mejor ir para otro lado o dar cierta vuelta en firulete.
Si va para allá, vaya para allá.
Punto.
Oídos moderados al exterior. Oídos innegociables al interior.
Los otros no siempre hablan boludeces.
De modo que para andar sintetizando y diciendo algo que al menos inquiete, si no alcanza a inspirar, diría que cada uno debe encontrar sus respuestas.
Y sugeriría para eso aferrarse a su auténtico ser. Porque las respuestas genuinas y apropiadas las va encontrar en su interior.
Para eso es bueno estar atento. Ver dónde emerge la sonrisa primero, y la carcajada después.
Advertir donde se encuentra con el entusiasmo.
Y donde se embola.
Donde aparece esto es lo que quiero.
Y advertir también donde está incómodo o a disgusto. Donde es mejor huir y desaparecer.
Porque por ahí no es.
Si cada uno está atento y mira estas cuestiones, va a aprovechar bien su tiempo. Va a obrar en consecuencia con su genuino ser.
Y va a saber que carajo debe hacer antes de morirse.




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