¿A cada cual lo suyo?
Hace tiempo creo que en realidad es el universo quien se encarga de todo y termina dándole a cada cual lo suyo.
Cocecharás tu siembra.
Pienso.
Es cierto que hay desbarajustes y la ecuación no es tan certera. Hay quien se encuentra de sopetón con algo que lo excede y también quien anda con las manos vacías sin recibir lo que naturalmente por esta perspectiva parecería corresponderle.
Es una suposición, por supuesto. Como todas las aseveraciones más o menos convencidas, que pueden ser más o menos persuasivas y que proponen determinar cuestiones un poco escurridizas e imprecisas de la existencia.
Uno quiere certezas y hay que procurar explicaciones más o menos razonables.
Atrapar la verdad última con las dos manos es una utopía fallida.
Por más que en apariencias algunos crean alcanzarla jurando y perjurado que es así.
Que no hay dudas.
Pero presiento que mucho hay de verdad en la perspectiva de cocecharás tu siembra. Que no es ni más ni menos que creer que las causas generan efectos.
Y que uno es el mayor responsable de las causas que luego hacen que la realidad le acontezca.
Esto esencialmente quiere decir que la buena o mala suerte se construye. Que no nos hagamos los distraídos porque lo que nos pasa es generado por nosotros. No somos crucialmente determinados por caprichos ajenos.
Somos obreros conscientes o inconscientes de nuestras propias circunstancias y de las vidas que supimos construir.
Por eso hay que hacer nuestra parte. Aún cuando el resultado devuelto de la realidad no aparezca o se muestre injusto.
Aún cuando quizás el justo resultado nunca aparezca. Aunque esto parezca una contradicción.
¿No?
Cuál sería el problema si somos también contradicción.
Hasta la mejor siembra no garantiza una excelente cosecha, lo que hace es generar las condiciones propicias para que acontezca, fomentando con ese accionar las mayores probabilidades de que ocurra.
En fin, no me refiero en estas disquisiciones precedentes a los términos económicos, que pueden quedar también incluidos, sino a todos los resultados que abarcan la dimensión total del ser.
A las síntesis de lo que somos y nos ocurre.
La clave es hacer nuestra parte sin titubeos. Sin demoras, sin excusas. Jugándonos en la posibilidad de existir.
Haciendo que las cosas pasen. Que el futuro no sea azaroso, sea creado.
Como el presente que vivimos.
El universo en silencio actúa siempre.
Y a la larga la vida se encarga de darle a cada uno lo suyo.
Leer Más...